La protección de un diseño industrial se relaciona con preservar el valor de un producto en base a su diseño estético. Por ejemplo, los diseños de motores de auto se protegen normalmente como diseños industriales para impedir que la competencia los clone y simplemente les ponga otra marca. Los consumidores tienden a adquirir artículos de acuerdo a lo atractivo de su aspecto. Entre ellos, se encuentran el calzado, la vestimenta, los artículos electrónicos, perfumes y joyas. Por lo tanto, es entendible que un diseñador desee proteger los derechos que tiene sobre su trabajo creativo.

La protección de diseños industriales normalmente se requiere cuando un producto será reproducido a escala comercial, ya que dicha protección se utiliza para impedir la realización de réplicas exactas del diseño registrado. El período de tiempo de tal protección es limitado, generalmente tiene un máximo de 15 años, y en algunos países se requieren renovaciones en intervalos de 5 años dentro de ese período. Aunque ese período parezca muy limitado, el titular de los derechos puede crear estrategias para continuar comercializando los derechos sobre su trabajo creativo basándose en la protección del derecho de autor, la cual se extiende por un período mayor.